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Olbers

 PARADOJA DE OLBERS

La paradoja de Olbers es la contradicción entre que el cielo nocturno sea negro y el universo sea infinito. Si lo es, cada línea de visión desde la tierra debería acabar en una estrella. Por tanto el cielo debería ser completamente brillante. Pero los astrónomos saben que durante la noche el cielo que hay entre las estrellas es negro.

Una paradoja ocurre cuando se llega a dos resultados opuestos utilizando dos métodos de razonamiento, en apariencia, válidos.

La paradoja existente entre una noche oscura y un universo infinito se conocía antes de ser discutida por Olbers. Kepler utilizó la paradoja para respaldar la idea de que el universo era infinito. Halley identificó en el cielo algunas zonas brillantes y propuso que el cielo no brilla uniformemente, porque aunque el universo es infinito, las estrellas no están distribuidas de manera uniforme. 

Al final de un libro que trataba sobre el brillante cometa que estudió en 1743, Chesaux discutió la paradoja de forma explícita. Sugirió que o bien la esfera de las estrellas no era infinita o la intensidad de la luz disminuye rápidamente con la distancia. Quizás debido a cierto material absorbente presente en el espacio.